Thursday, August 24, 2017

Compartiendo mis lecturas 7: Mantener la paz frente a los propios defectos

Cada día nos enfrentamos a nuestros propios defectos, inconsistencias, faltas de carácter, pecados.Queremos cambiar, deshacernos de todo lo negativo en nosotros pero nos olvidamos de un principio fundamental
"... no se trata tanto de hacer unos esfuerzos sobrehumanos para eliminar totalmente nuestros defectos y pecados ( algo que, en cualquier caso, está fuera de nuestro alcance!), sino de recuperar lo antes posible la paz, evitando la tristeza y el desaliento cuando caigamos en una falta o cuando nos sintamos afectados por la experiencia de nuestras imperfecciones. "
Recuperar la paz lo más pronto posible es importante  por varias razones:

  • Es más eficaz para recibir la gracia de Dios, estar en paz para así dejar que Dios actúe.
  • Complace y agrada más al Señor porque es una indicación de nuestra confianza y de nuestro deseo de abandonarnos a su misericordia. 
  • La angustia, la tristeza y el desaliento generalmente están mezclados con orgullo propio. "Cuando el que desconfía de sí mismo y confía totalmente en Dios comete alguna falta, no se extraña, no se disgusta ni se inquieta, porque comprende... que es el resultado de su fragilidad y del poco cuidado que ha tenido en depositar su confianza en Dios. Esa caída, al contrario, le enseña a desconfiar todavía más de sus fuerzas y confiar cada vez más en la ayuda [divina].
  •  Nuestra confianza debe llegar a tal punto que estamos convencidos de que "Él es lo bastante bueno y poderoso como para sacar provecho de todo, incluida nuestras faltas y nuestras infidelidades."
  • Nos ayuda a diferenciar entre el auténtico arrepentimiento y el falso arrepentimiento que, en vez de llevarnos a los pies de Dios, nos llena de remordimientos, desánimo y angustias que nos paralizan.
No nos olvidemos que 
"El que cae, pero se levanta inmediatamente, no ha perdido gran cosa; más bien ha ganado en humildad y en experiencia de la misericordia divina. Pierda más que el que permanece triste y abatido. La prueba del progreso espiritual no es tanto la de no caer, sino la de ser capaz de levantarse rápidamente de las caídas."
¿Qué hacer cuando hemos pecado?

  • Recordemos que mientras más pronto recuperemos la paz interior, mejor será.
  • Es imprescindible que no variemos nuestros hábitos de oración. Recordemos que "nuestros pecados son un mal pretexto para alejarnos de Él."
  • Presentarnos delante del Señor tal y como somos, pedir perdón con corazón sincero. Esto nos abre a recibir sanación y hace posible nuestra transformación.
  • Recordemos que "la verdadera santidad consiste en reconocer siempre que dependemos exclusivamente de su misericordia."
  • Demos gracias a Dios por su misericordia, por rescatarnos y guiarnos.
  • Pensemos que si siempre hiciéramos lo correcto, si nunca pecaremos, correríamos el peligro de caer en la soberbia y en la vanidad, y nos olvidaríamos de que todo nos viene gratuitamente de Dios. Pecar, aunque es malo, nos mantiene humildes. La soberbia es un obstáculo al amor verdadero.


Monday, August 21, 2017

Compartiendo mis Lecturas 6: Mantener la paz ante los defectos de otros

Otra de las causas de que perdamos la paz interior es cuando nos enfrentamos a los defectos de los demás. La respuesta, dice el p.Philippe es la misma: la confianza y el abandono. Pero esa respuesta toma diferentes formas de acuerdo a cual sea la causa por la cual hemos perdido la paz.

El p. Philippe enuncia un principio general que se aplica tanto para la vida espiritual como para la cotidiana:
"... debemos velar no por desear únicamente cosas buenas en sí mismas, sino también, por quererlas de un modo bueno. Estar atentos no sólo a lo que queremos, sino también a la manera en que lo queremos. En efecto: frecuentemente pecamos así: deseamos una cosa que es buena, incluso muy buena, pero la deseamos de un modo que es malo."
Esto lo vemos mucho en nuestras familias: deseamos ciertas cosas buenas para nuestros hijos y maridos pero cuando las cosas no van como creemos, nos disgustamos, nos impacientamos, etc. En otras palabras perdemos la paz. De hecho "¡Cuanto más buena nos parece una cosa, más nos inquietamos y nos preocupamos por obtenerla!"
"Nuestro querer debe seguir siendo sereno, pacífico, paciente, desprendido, abandonado en Dios. No debe ser un querer impaciente, demasiado precipitado, inquieto, irritable, etc. [Es decir] deseamos cosas buenas en conformidad a la voluntad de Dios, pero todavía las queremos de un modo que no 'el modo de Dios', es decir, el del Espíritu Santo, que es dulce, pacífico y paciente, sino a la manera humana: tenso, precipitado, y defraudado si no logra inmediatamente aquello hacia lo que se tiende... Si deseamos al modo humano... el alma se conturba, se inquieta, pierde la paz, y obstaculiza las actuaciones de Dios en ella y en el prójimo."
Esta va no sólo para las cosas buenas que deseamos para los demás sino también para las cosas buenas que deseamos para nosotros mismos. San Francisco de Sales decía que
" nada retrasa tanto el progreso en una virtud como el desear adquirirla con demasiado apresuramiento."
Como querer crecer en paciencia. Ahora mismo.

En resumen: un deseo que hace perder la paz, por bueno que sea lo que deseamos en si mismo, no es de Dios. La misma actitud de abandono ante el sufrimiento se aplica aquí. Dios es quien hace crecer y quien convierte, no nuestra agitación,nuestra precipitación o nuestra inquietud.

Siempre tenemos opiniones de lo que deben hacer o como deben ser aquellos que nos rodean. Estamos seguros de lo que deben hacer para resolver sus problemas, para cambiar, para mejorar. Pero nos olvidamos que la única persona que podemos cambiar es nosotros mismos. Nuestra esfera de control es muy reducida, con un solo miembro: Yo.

 Lo que dice el p. Philippe me recuerda algo que he estado leyendo últimamente: Choice Theory o teoría de la elección. Las únicas cosas que puedo controlar son las que tienen que ver con mis palabras, mis acciones, mis ideas. etc. Las acciones, conductas, pensamientos de otros están fuera de mi control. Si, aún las de mi esposo e hijos.

El Señor nos pide que soportemos con paciencia los defectos del prójimo.  Este debe ser nuestro razonamiento:
"... si el Señor no ha transformado todavía a esa persona, no ha eliminado de ella tal o cual imperfección, ¡es que la soporta tal como es! Espera con paciencia el momento oportuno, y yo debo actuar como El. Tengo que rezar y esperar pacientemente. ¿Por qué ser más exigente y más precipitado que Dios?... Esta paciencia ... opera en nosotros una purificación indispensable. Aunque creemos desear el bien de los otros o nuestro propio bien, ese deseo suele estar mezclado con una búsqueda de nosotros mismos, de nuestra propia voluntad, del apego a nuestros criterios personales... que queremos imponer a los demás, y a veces, incluso a Dios. Debemos liberarnos a toda costa de esa estrechez de corazón y de juicio, a fin de que no se realice el bien que imaginamos, sino el que corresponde a los designios divinos, infinitamente más amplios y más hermosos." 
Dejar que Dios cambie, libere, sane en la manera que El quiera cambiar, sanar y liberar.  Es decir dejar ir nuestra estrechez de corazón y pensamiento y darle la bienvenida a la generosidad y abundancia de Dios.

Tuesday, August 15, 2017

Compartiendo mis Lecturas 5: Paz en medio del sufrimiento.

Nunca podremos entender completamente por qué Dios hace o permite las cosas que hace o permite. Si entendiéramos a Dios 100% del tiempo, él no seria Dios y, lo que es más, no tendríamos necesidad de la confianza. Nos vendría bien tener en mente que:
" La sabiduría del hombre únicamente puede producir obras a la medida humana; sólo la Sabiduría divina puede llevar a cabo cosas divinas, y a esa grandeza divina nos tiene destinados."
Nuestra respuesta al problema del mal debe ser confianza en el Amor y la Sabiduría de Dios.

Pero la confianza no nos viene naturalmente. Debemos deliberada e intencionalmente crecer en confianza.

¿Cómo?

Mediante la contemplación de Jesús. El dio su vida por nosotros. El sacrificio supremo del que ama. Si contemplamos con frecuencia el sacrificio de Jesús nos daríamos cuenta que,
"¿Qué se puede temer de un Dios que nos manifiesta su amor de un modo tan evidente? ¿Cómo no ha de estar por nosotros, plena y absolutamente a favor nuestro, cómo no ha de hacer todo por nosotros ese Dios amigo de los hombres que 'ni a su propio Hijo perdonó, sino que lo entregó por nosotros?' Y ' si Dios esta por nosotros, ¿quién contra nosotros?' Si Dios está con nosotros, ¿qué mal podrá acaecernos?"
Para crecer en confianza es necesario pasar tiempo en oración contemplativa. Porque  el temor-el formidable enemigo de la confianza- no se combate con ideas sino con experiencias. "La certeza que infunde en nosotros el hábito de la oración es más fuerte que la que se desprende de los razonamientos, aunque sean de la más alta teología."

El padre Philippe continúa:
"Creo que ahí radica la verdadera respuesta al misterio del mal y del dolor, una respuesta no filosófica, sino existencial: ejercitándome en el abandono, adquiero la experiencia concreta de que, efectivamente, 'eso funciona', que Dios hace que todo coopere a mi bien, incluso el mal, incluso el dolor e incluso mis propios pecados. A fin de cuentas, cuando llegan ciertas situaciones que temía, después del primer impacto doloroso me parecen soportables y beneficiosas. Lo que consideraba en contra mía se revela como hecho a mi favor. Entonces me digo: lo que Dios, en su infinita Misericordia, hace por mi, tiene que hacerlo igualmente por los demás, y también por el mundo entero, de un modo misterioso y oculto."
Para crecer en confianza tenemos que crecer en abandono.

Abandono es poner TODO en las manos de Dios. Abandono es desprendimiento. Para que el abandono nos traiga paz interior debe ser total, sin excepción, porque la existencia humana no está "dividida en secciones". Aquellas partes de nuestras vidas a la que nos apegamos siempre terminarán trayéndonos inquietud y desasosiego.

Tendemos al apego, a aferrarnos a una gran variedad de cosas. Y en consecuencia nos olvidamos de lo que dijo Jesús: "el que pierda su vida por mi, la encontrará". En otras palabras: nos olvidamos de creerle a Dios. Y en este proceso de apego hacemos "un cálculo muy equivocado" porque acabamos con una carga enorme de preocupaciones y ansiedades innecesarias.

¿Y por qué tenemos la tendencia al apego y no al abandono?
porque "el demonio nos hace imaginar que, si se lo entregamos todo, Dios, efectivamente, nos tomará todo y 'arrasará' nuestra vida.¡Eso provoca un temor que nos paraliza por completo! Pero no hay que caer en la trampa. Al contrario, el Señor nos pide únicamente una actitud de desprendimiento en el corazón, una disposición a darlo todo, pero no necesariamente todo, 'todo': nos deja la posesión sosegada de muchas cosas, siempre que puedan servir a sus designios y no sean malas en sí mismas.Sabe también tranquilizarnos ante los escrúpulos que eventualmente podríamos sentir por disfrutar de ciertos bienes o de determinadas satisfacciones humanas, un escrúpulo frecuente entre los que aman al Señor y quieren hacer su voluntad. Hemos de creer firmemente que, si Dios nos pide un desprendimiento efectivo de determinada realidad, nos lo hará comprender claramente en el instante previsto; y ese desprendimiento, incluso si es doloroso en el momento, irá seguido de una profunda paz."

Dios no arrebata. Pide. Y nos hace saber lo que pide y cuando lo pide. 

El abandono es gracia. Es un fruto del Espíritu. Y no se nos negará si lo pedimos en fe y con fe.
Para crecer en abandono el p. Philippe sugiere meditar el salmo 23, el Señor es mi pastor nada me falta. Esto nos ayuda a saber a ciencia cierta que nada me falta en este momento y nada me faltará en el futuro. Muchas veces
"... vivimos en el medio de una ilusión: queremos que cambie lo que nos rodea, que cambien las circunstancias, y tenemos la impresión de que, entonces, todo iría mejor. Pero eso suele ser un error: no son las circunstancias exteriores las que han de cambiar: en primer lugar ha de cambiar nuestro corazón, purificándose de su encierro, de su tristeza, de su falta de esperanza: 'bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios' (Mt 5, 8). Bienaventurados los que tienen el corazón purificado por la fe y la esperanza, que dirigen hacia su vida una mirada iluminada por la certeza de que, a pesar de las apariencias desfavorables, Dios está presente, atiende a sus necesidades esenciales y que, por lo tanto, nada les falta. Entonces, si tienen esa fe, verán a Dios, que les acompaña y les guía: comprenderán que todas aquellas circunstancias que les parecían negativas y perjudiciales para su vida espiritual, en la pedagogía de Dios son, de hecho, medios generosos para hacerles avanzar y crecer."

 Santa Teresa de Lisieux dice que nos falta "la convicción de que el amor de Dios saca provecho de todo, del bien y del mal que se encuentra en mí."

Nos olvidamos de creerle a Dios.

A veces el sufrimiento no es nuestro, sino de alguien a quien queremos. Sufrir con los que sufre es compasión y la compasión es un fruto del espíritu , ¿cierto? Cierto. Siempre y cuando sea una compasión que es "dulce, pacífica y reconfortante. Pero nuestra "compasión" es muchas veces "inquieta y confusa". Es, según el p. Philippe, falsa compasión
" No soportamos el sufrimiento ajeno porque tememos sufrir nosotros... Es normal que nos sintamos profundamente afectados por el sufrimiento de un ser querido, pero si por este motivo nos atormentamos hasta el punto de perder la paz, significará que nuestro amor por esa persona no es plenamente espiritual, no es todavía un amor según Dios. Aún es un amor demasiado humano y sin duda egoísta, insuficientemente basado en una inquebrantable confianza en Dios...[ La compasión verdadera es una virtud cristiana que] procede del amor (que consiste en desear el bien de la persona a la luz de Dios y de acuerdo con los planes divinos) y no del temor (miedo al dolor, miedo a perder algo). De hecho, con frecuencia nuestra actitud ante los que sufren en nuestro entorno está más condicionada por el temor que fundada en el amor."
Tengamos en cuenta que:
"Dios ama a nuestros prójimos infinitamente más e infinitamente mejor que nosotros. Desea que creamos en ese amor y que sepamos también abandonar en sus manos a los que amamos. Y, con frecuencia, nuestra ayuda será más eficaz... Nuestros hermanos y hermanas que sufren necesitan a su alrededor personas tranquilas, confiadas y alegres, que las ayudarán con mayor eficacia que las angustiadas y preocupadas."
Esto no quiere decir que no debemos hacer nada por aliviar el sufrimiento de otros pero subyacente a todo lo que hagamos debe estar  una actitud de total abandono y confianza.

Para hacerle frente cara a cara al sufrimiento nos será de gran ayuda, de acuerdo al p, Philippe, "tomar en serio el misterio de la Encarnación y el de la Cruz; Jesús tomó nuestra carne, tomó realmente sobre sí nuestros sufrimientos, y de este modo está en todo el que sufre."
Meditar en esto nos lleva a saber que si Jesus está en todo el que sufre no hay por que desesperarse.
"En todo dolor hay un germen de vida y de resurrección.'

Thursday, August 10, 2017

Compartiendo mis lecturas 4: ¿Cómo reaccionar ante lo que nos hace perder la paz?

El miedo es el mayor enemigo de la paz.
Tenemos miedo de no conseguir lo que deseamos, o lo que pensamos nos hace falta; o por el contrario tenemos temor de perder lo que ya hemos conseguido. Esto se aplica a todos los aspectos de nuestra vida.

¿Qué nos permitirá permanecer siempre en paz? Parecería tarea imposible. Después de todo
"El hombre nunca está seguro de obtener lo que desea, todo lo que tiene entre sus manos puede desaparecer de un momento a otro; no cuenta con garantía alguna en la que pueda apoyarse plenamente."
Nuestro instinto es planear, prevenir, etc. El padre Philippe asegura que,
"Se puede decir que el medio más seguro de perder la paz es precisamente tratar de asegurar la propia vida con la única ayuda de medios humanos, de proyectos y decisiones personales o apoyándose en otro." 
 De acuerdo a él sólo hay una solución:
"Para mantener la paz en medio de los avatares de la existencia humana, no tenemos más que una solución: apoyarnos únicamente en Dios con una confianza plena en El, como ese 'Padre del cielo que sabe que necesitáis todas esas cosas' (Mt 6, 32)."
El cita uno de mis pasajes favoritos, el de los lirios del campo (Mt 6, 24-34). Cuando lei este pasaje esta vez lo que llamó mi atención fue " en todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?" ¡La inutilidad de la preocupación!

Claro que no hay que mal interpretar. Jesus no nos dice "no trabajes",  "no planees", "no ahorres", no hagas listas", "no te eduques", "no pienses en el futuro". El tan solo nos dice que no nos estresemos, que no nos preocupemos o angustiemos.
"¡Cuántos disgustos y tormentos inútiles se ahorrarían si quisieran tomar en serio estas palabras (las de Mt 6, 24-34) que son palabras de Dios, y palabras de amor, de consuelo y de una ternura extraordinaria! "
En otras palabras cuánta ansiedad evitaríamos si le creemos a Dios.

Nuestro gran problema entonces es que no tenemos confianza en Dios.
"Esa es la gran victoria del Padre de la Mentira, del Acusador:¡conseguir poner en el corazón de un hijo de Dios la desconfianza hacia su Padre!"
Esa desconfianza es uno de los efectos del pecado original y la vida espiritual es ese proceso largo de recuperar " por la gracia del Espíritu Santo, esa confianza perdida que nos hace decir de nuevo a Dios:¡Abba, Padre!"
En ese proceso encontramos dos obstáculos:
1) Dificultad en creer en la providencia de Dios
"Mientras no hayamos experimentado concretamente ese fidelidad de la Divina Providencia para proveer nuestras necesidades esenciales, nos cuesta creer y abandonarnos a ella."
"Sólo experimentaremos el apoyo de Dios si le dejamos el espacio necesario para que pueda manifestarse... [porque] 'Dios nos da en la medida en que esperamos de El'.
"...el problema es que " muchos no creen en la Providencia porque nunca la han experimentado, pero no la han experimentado porque nunca han dado el salto al vacío, el salto de la fe, y  no le dejan la posibilidad de intervenir."
¿Está Dios en contra de la previsión, de la planeación? ¡No! Pero
"hay una enorme diferencia entre la actitud del corazón del que-por temor a verse desprevenido, y no creyendo la intervención divina a favor de los que cuentan con ella-programa anticipadamente hasta los menores detalles y solo actúa dentro de la medida exacta de su capacidad actual, y la del que, ciertamente, hace todo lo que es legítimo, pero se abandona confiadamente en Dios para emprender todo lo que pide y que supera sus posibilidades.¡Y lo que Dios nos pide está siempre por encima de nuestras posibilidades naturales!" 
2) El temor al sufrimiento

El sufrimiento es parte de nuestra vida. No sabemos a ciencia cierta porque Dios lo permite. Lo que si sabemos es que la fortaleza del cristiano radica en saber, como dice Santa Teresa de Lisieux, que
"Dios no permite sufrimientos inútiles"
Debemos estar completamente convencidos de que
"... tanto en el ámbito de nuestra historia personal como en el de la historia del mundo, Dios es lo bastante bueno y poderoso como para utilizar a favor nuestro todo el mal, cualquiera que sea, y todo el sufrimiento, por absurdo e inútil que parezca. No podemos  tener una certeza matemática o filosófica de esto: sólo puede ser un acto de fe, pero es precisamente un acto de fe el que nos invita a proclamar la Resurrección de Jesús, entendida y asumida como la victoria definitiva de Dios sobre el mal."
Nunca entenderemos porque el mal esta presente en el mundo, por qué hay sufrimientos para los malos y para los buenos. Pero si lo entendiéramos todo no habría necesidad de confianza.
Así que nuestra arma para enfrentar el sufrimiento es la "confianza filial en Dios, en su Amor y en su Sabiduría."

La Paz Interior por Jacques Philippe. Compartiendo mis lecturas 3

La buena voluntad es condición esencial para la paz interior . Pero, ¿qué es la buena voluntad?
"Es la disposición estable y constante del hombre que está decidido a amar a Dios sobre todas las cosas, que en cualquier circunstancia desea sinceramente preferir la voluntad de Dios a la propia."
En otras palabras,
"[la buena voluntad es] la disposición habitual del corazón (cuyo fundamento se encuentra en las virtudes de fe, esperanza y caridad) que permite que la gracia de Dios nos conduzca poco a poco hacia la perfección."
Es importante darnos cuenta que la buena voluntad es una disposición, no es perfección. No es desear la voluntad de Dios inmediatamente, cien por ciento del tiempo, porque eso sería imposible para nosotros. La buena voluntad comienza con la determinación (un acto de la voluntad) de decir sí a Dios en todas circunstancias, grandes y pequeñas.. Esa determinación nos guiará y nos traerá de vuelta una y otra vez.

Y algo consolador,
"¿Qué nos pide Dios, sino esta buena voluntad? ¿Qué podría exigir de nosotros El, que es un Padre bueno y compasivo, sino ver que su hijo desea amarle sobre todas las cosas, sufre por no amarle lo suficiente y está dispuesto, incluso si se sabe incapaz, de desprenderse de todo lo que se oponga a su petición? ¿No tendrá el mismo Dios que intervenir ahora y dar cumplimiento a esos deseos que el hombre es incapaz de alcanzar sólo con sus propios medios?"
En otras palabras, Dios no nos pide querer su voluntad. El tan solo nos pide tener la disposición de querer su voluntad. El nos pide buena voluntad. Entonces podemos decir que "esta buena voluntad basta para tener el derecho de conservar en paz el corazón, incluso si, a pesar de eso, aún tenemos muchos defectos y debilidades."

¿Qué quiere decir el p. Philippe con esto? Me parece que él está diciendo que el corazón que tiene buena voluntad, esa disposición habitual de preferir la voluntad de Dios, puede alcanzar y mantener la paz interior. Es decir que la buena voluntad es condición esencial  y condición suficiente para mantener la paz. Esencial porque sin ella no se alcanza la paz ( si no aceptamos la voluntad de Dios estamos en lucha constante con nuestras circunstancias) pero con ella basta para alcanzar la paz (porque eso es lo que Dios espera de nosotros: que tengamos el deseo de amarlo sobre todas las cosas). Aún cuando lo único que podemos ofrecer es querer querer su voluntad. 



Tuesday, August 8, 2017

La paz interior por Jacques Philippe. Compartiendo mis lecturas 2


¿Qué anhelamos en momentos de tribulación ? ¿Qué queremos restaurar? ¿Qué no queremos perder? ¿Qué es lo primero que perdemos?

LA PAZ

El p. Philippe citando a Lorenzo Scuopoli dice:
"El demonio pone en juego todo su esfuerzo para arrancar la paz de nuestros corazones,  porque sabe que Dios mora en la paz, y en la paz realiza cosas grandes."
Muchas veces, dice el p.Philippe, nos equivocamos de combate. Muchos psicólogos estarían de acuerdo con el padre:
"...uno de los grandes 'secretos' de la lucha espiritual: no equivocarnos de combate, saber discernir, a pesar de la astucia del enemigo, cuál es el auténtico campo de batalla, contra que hemos de luchar realmente, y dónde debemos centrar nuestro esfuerzo."
Por ejemplo, muchas veces buscamos la perfección, o nos proponemos no caer más, o no tener problemas, o resolver nuestras circunstancias de una vez por todas. Campo de batalla equivocado. Esfuerzo inútil.
"...nuestro esfuerzo [no debe dirigirse a] conseguir siempre la victoria, sino más bien, a aprender a conservar la paz del corazón en cualquier circunstancia, incluso en la derrota."
El combate espiritual se lleva a cabo en nuestra mente. Para recobrar (o mejor dicho no perder la paz) cada pensamiento que "nos lleva a la confusión, al temor,  o al desaliento" debe ser contrastado con un pensamiento que nos re-asegure, que nos conforte y nos de animo.  Y un pensamiento esencial es
"... todas las razones que tenemos para perder la paz son malas razones." 
Podríamos  sentarnos y hacer una lista larga de todas las razones que tenemos para perder la paz. Pero aplicaríamos el criterio del mundo. Parecería que la razón nos dice que no puede haber paz en el medio de malas circunstancias. O que nuestra paz es contingente a nuestras circunstancias externas (falta de problemas, éxito, etc). Pero:
"Para nosotros los creyentes, la razón esencial en virtud de la cual podemos estar siempre en paz no procede del mundo.'Mi reino no es de este mundo'(Jn 18,36).Viene de la confianza en la Palabra de Jesús."
En Juan 14, 27,  Jesús dice: " la paz les dejo, mi paz les doy".
"Cuando el Señor afirma que nos deja la paz, que nos da la paz, sus palabras son palabras divinas, palabras que tienen la misma fuerza creadora que las que hicieron surgir el cielo y la tierra de la nada, el mismo peso que las que calmaron la tempestad, las palabras que curaron los enfermos y resucitaron a los muertos. Y puesto que Jesús nos declara en dos ocasiones que nos da su paz, creemos que esta paz no se nos retirará jamás.'Los dones y la vocación de Dios son irrevocables' (Rom 11, 29). Lo que ocurre es que no siempre sabemos recibirlos o conservarlos, porque con frecuencia nos falta la fe."
Este párrafo vale la pena leerlo más de una vez porque en resumida cuenta, como una vez oí a un sabio hombre decir, todo vuelve a una pregunta básica ¿creemos en Dios o le creemos a Dios?
¿Le creemos cuando nos dice que él ha vencido el mundo? ¿Le creemos cuando el dice que 'si Dios está por nosotros quien contra nosotros'?

Aplicaciones prácticas de esta sección del libro para mi:

  • Tomar control de los pensamientos negativos y combatirlos con pasajes de la escritura donde Dios me da animo, me conforta, me asegura la victoria, etc.
  • Recordar que todas las razones para perder la paz son malas razones.
  • Afirmar y re afirmar que las palabras de Jesús son palabras de Dios con la misma fuerza creadora. 
  • Resolución de "creerle a Dios".



La paz interior por P.Jacques Philippe. Compartiendo mis lecturas 1


El padre Philippe ha escrito una joya de libro: La paz interior.

El comienza con una gran verdad:
"Nuestra época es una época de agitación y de inquietud. Esta tendencia, evidente en la vida cotidiana ... se manifiesta también... [en] la vida cristiana y espiritual: nuestra búsqueda de Dios, de la santidad y del servicio al prójimo suele ser también agitada y angustiada en lugar de confiada  y serena..."
Esta evidencia de agitación es evidente. Tan sólo tenemos que echar un vistazo a las noticias. Pero también hay mucha falta de paz en nuestras vidas. Estamos llenos de preocupaciones, reales o imaginarias, buscadas o inesperadas. El padre Philippe nos recuerda que
"... es fundamental que lleguemos a comprender un día que el itinerario hacia Dios y hacia la perfección es mucho más corto y también mucho más fácil cuando el hombre aprende poco a poco a conservar en cualquier circunstancia una profunda paz en su corazón."
En resumen: la paz interior es el camino a la santidad.

Un requisito importante para comprender la importancia de la paz interior: debemos estar convencidos absoluta y completamente de esta verdad evangélica: " separados de mí no pueden hacer nada" (Juan 15, 5)
"es esencial que estemos persuadidos de esta verdad, y para que se imponga en nosotros no sólo en el plano de la inteligencia, sino como una experiencia de todo el ser, habremos de pasar por frecuentes fracasos, pruebas y humillaciones permitidas por Dios...[T]odas esas pruebas ... son necesarias para convencernos de nuestra radical impotencia para hacer el bien por nosotros mismos... [A]dquirir esta convicción ... es el preludio imprescindible para las grandes cosas que el Señor hará en nosotros por el poder de su gracia."
¿Y cómo dejamos que Dios actúe en nuestras vidas ?

Hay muchos aspectos implicados en la respuesta a esa pregunta: oración, leer las escrituras, recepción de los sacramentos, servicio al prójimo etc. Pero en este libro el p. Philippe se concentra en una respuesta muy especifica
"para permitir que la gracia de Dios actúe en nosotros y (con la cooperación de nuestra voluntad, de nuestra inteligencia  y de nuestras aptitudes, por supuesto) produzca todas esas obras buenas que Dios preparó para que por ellas caminemos (Ef 2,10), es de mayor importancia que nos esforcemos por adquirir y conservar la paz interior, la paz de nuestro corazón."
Piensa - dice el p. Philippe- en un lago. En días donde el tiempo es claro y sin viento la superficie del agua refleja el sol de manera nítida y radiante; en los días donde el viento agita y perturba la superficie, el sol no puede reflejarse en el agua.
"Algo así sucede en lo que se refiere a nuestra alma respecto a Dios, cuanto más serena y tranquila está, más se refleja Dios en ella, más se imprime su imagen en nosotros, mayor es la actuación de su gracia."

Y claro, lo opuesto es también verdad. Si las circunstancias de nuestras vidas nos roban la paz la gracia de Dios se verá oprimida y no operará en nuestras vidas porque Dios es un Dios de paz. En el libro de Isaias el Señor dice: "Vuelvan y quédense tranquilos y estarán a salvo. En la tranquilidad y la confianza estará su fuerza. Pero ustedes no quisieron." (Is 30,15) . El Señor nos hace una observación importante: la tranquilidad y su corolario, la confianza, nos darán fuerzas para enfrentar lo que sea. En otras palabras, la ansiedad, la agitación, las preocupaciones, no son buenas consejeras. Si escuchamos sus voces tomaremos decisiones muy pobres.

Esta exhortación a hacer nuestra la verdad evangélica de que sin Dios nada podemos hacer no es una invitación a la pasividad o a la indolencia frente a nuestros problemas y circunstancias, es por el contrario, una invitación a la acción. La diferencia es que en la tranquilidad y la confianza nacida del convencimiento de que "sin Dios nada podemos" nuestras acciones y actitudes estarán iluminadas por el Espíritu Santo porque en la tranquilidad y la paz interior seremos capaces de escuchar.

Si como cristianos estamos llamados a amar al prójimo pareceria que volver nuestra atención a la búsqueda de la paz interior es egoísta y centrada en el yo. Parecería pero no es así. La paz interior nos libera. Si estamos consumidos por la ansiedad, la preocupación, las angustias no queda lugar para nada más. Deshacernos de la ansiedad abre lugar para pensar en el prójimo.

¿Y es fácil?

No. La vida del cristiano es una lucha constante. Por algo nos recomienda San Pablo que vistamos la armadura de la fe (Ef 6). Sólo necesita armadura aquel que lucha. Y como dice el p. Philippe:" sin combate no hay victoria."

Luchar nos enseña a conocernos, nos templa, nos acerca más a Dios, nos da a conocer su amor y misericordia.  Esa lucha diaria es vehículo de transformación y santificación.
"Sin embargo, el combate espiritual del cristiano, aunque en ocasiones sea duro... no es...la lucha desesperada del que se debate en medio de la soledad y la ceguera, sin ninguna certeza en cuanto al resultado... Es el combate del que lucha con la absoluta certeza de que ya ha conseguido la victoria, pues el Señor ha resucitado...No combate con su fuerza, sino con la del Señor que dice,'Te basta mi gracia, pues mi fuerza se hace perfecta en la flaqueza' (2 Cor 12,9), y su arma principal no es la firmeza natural del carácter o la capacidad humana, si no la fe... que le permite abandonarse con una confianza ciega en Aquel que no puede abandonarlo."
Esto nos lleva otra vez a lo que decíamos arriba. El cristiano puede mantener la calma, la paz, porque tiene la absoluta certeza de que nada puede si esta separado de Dios. Es esa certeza que nos lleva adelante porque no luchamos con nuestras propias fuerzas sino con las de Dios.

Saturday, March 18, 2017

A Gentleman in Moscow: Favorite Quotes

If one wants to give oneself a treat, one should read A Gentleman in Moscow. It is elegant, beautifully written, and thought provoking.It makes you laugh and it makes you cry. If I was a writer, I would be green with envy. Mr Towles is a masterful writer!

The book abounds with quotable quotes. Here are some of my favorites:

"For that matter, what can a first impression tell us about anyone? Why, no more than a chord can tell us about Beethoven, or a brushstroke about Botticelli. by their very nature, human beings are so capricious, so complex, so delightfully contradictory, that they deserve not only our consideration, but our reconsideration- and our unwavering determination to withhold our opinion until we have engaged with them in every possible setting at every possible hour." p. 120-21

" Now, when a man has been underestimated by a friend, he has some cause for taking offense- since it is our friend who should overestimate our capacities. They should have an exaggerated opinion of our moral fortitude, our aesthetic sensibilities, and our intellectual scope." p. 134

"If patience wasn't so easily tested, then it would hardly be a virtue..." p. 141

"I'll tell you what is convenient... To sleep until noon and have someone bring you your breakfast on a tray. To cancel an appointment at the very last minute. To keep a carriage waiting at the door of one's party, so that on a moment's notice it can whisk you away to another. To sidestep marriage in your youth and put off having children altogether. These are the greatest conveniences, Anushka- an at one time, I had them all. But in the end, it has been the inconveniences that have mattered to me the most." p. 352

" I have lured you into a life that is principally circumscribed by the four wall of this building. We all have.... We have ventured to make the hotel seem as wide and as wonderful as the world, so that you would opt to spend more time in it with us. But... One does not fulfill one's potential by listening to Scheherazade in a gilded hall, or by reading the Odyssey in one's den.One does so by setting forth into the vast unknown- just like Marco Polo when he traveled to China, or Columbus when he traveled to American." p. 387



Wednesday, August 17, 2016

Ese Primer Encuentro: La Historia de Abraham





Leer la historia de Abraham en el libro del Génesis me quita el aliento.
Leer la explicación de Scott Hahn aquí aún más.

    La vida de Abraham esta resumida en unos pocos capítulos en el libro Génesis. Todo comienza con un primer encuentro, un encuentro que inexorable y completamente, cambia el rumbo de su vida. Toda una vida, que de ahi en adelante, va a ser diferente, no sólo para el mismo Abraham pero para toda su familia (Qué responsabilidad!). Toda una vida pasada creyendo, esperando, confiando, comenzando de nuevo, volviendo a confiar, volviendo a esperar. Leerlo en unos pocos capítulos no le hace justicia, no acaba de darnos una idea de cómo debe haber sido para Abraham: Dejar todo por una promesa.

     Y esa promesa tarda en venir, no días o semanas, pero años.

     Sólo puedo imaginar lo que debe haber sido para Abraham (Y Sara): verse envejecer, consumirse, cansarse, esa sensación de que el tiempo se le agota. ¿Dónde esta esa promesa? ¿Realmente hubo una promesa? ¿o me la inventé yo? - esa serian las preguntas que yo me haría. Pero no Abraham.

     La vida de Abraham no es la vida tranquila de una persona mayor. Su vida está plagada de momentos difíciles, espeluznantes incluso. Dios promete una tierra, pero la tierra no esta vacía. Dios promete descendientes numerosos como las estrella, pero no hay hijo. Hay guerras, disputas familiares, momentos de debilidad, errores (Leer las peripecias de su vida me recuerda las palabras de Santa Teresa: "Señor, si así es que tratas a tus amigos, no me extraña que tengas tan pocos") Pero nunca me llevo la impresión de que Abraham duda de ese Primer Encuentro.

     Muchos de nosotros que nos llamamos cristianos, podemos mirar atrás y señalar un Primer Encuentro: ese intenso momento de acercamiento donde Dios dejó de ser idea para convertirse en persona, donde Dios dejo de ser abstracto para convertirse en Padre. Un momento de acercamiento a Jesús, donde Jesús deja de ser un personaje de un libro para convertirse en amigo. Pero al contrario de Abraham, cuando ese Primer Encuentro se aleja en el tiempo, cuando las dificultades de la vida no desaparecen, Dios vuelve a ser abstracto, vuelve a ser idea, vuelve a ser sólo un personaje de un libro.Y dudamos.


      Esta nueva lectura de la vida de Abraham me han dejado con una profunda admiración por ese hombre, miles de años atrás, que se atrevió a dejarlo todo por una promesa. Por años- Años!- se alimentó de esa promesa. Su vida no fue perfecta. Su fe no fue perfecta. Su fe no era ciega. Y es que fe no es la ausencia de duda, sino escoger creer a pesar de las dudas. Abraham escogió creer. Abraham se aferró a ese Primer Encuentro. Y escogió no dudar, pero seguir adelante.







Tuesday, July 26, 2016

Three Questions to Guide Literature Discussions

Three questions to keep in mind while discussing Literature with students according to Joshua Gibbs from The Circe Institute:

1. What does the author want me to feel?

2.How does the author actually make me feel?

3. Why am I failing to feel the way the author wants me to feel?

Some clarifications: Gibbs is not talking about feelings in the way we normally do. For him feelings are  the posture of the soul against the shape of the cosmos. " Some of the questions to ask then would be: 

"Has the soul born witness to tragedy? Then the soul’s posture is prostrate, anguished. Has the soul born witness to just one sinner turning from his wickedness? Then the soul’s posture is dancing, jubilant"

In more prosaic terms then, I would say, the first question to ask is: What is the author trying to say? What direction does he want to lead us? Do we see sadness? redemption? Suffering? How do we respond?

"While a discussion of “feelings” could be endless, let us at least say that the fruits of the Spirit are proper feelings. A man may feel love, joy, peace, patience, kindness, goodness, gentleness, faithfulness, prudence. Every good writer wants to lead his readers to these feelings, to train the spirit of the reader to respond to the cosmos in a way which is sympathetic to the nature of God."

Maybe this is a way of discriminating between literature worth reading and literature best left out of our shelves.

The second question has to do to our response. Has the author accomplished what he set out to do? Are we moved in the direction seemly intended by the author? Are we failing in let our soul be moved towards those  "proper feeling"?

The final question is to find out Why are we not being moved?
Interestingly, Mr. Gibbs places the responsibility squarely on the shoulders of the reader. It is not an analysis of the literary merits of the author. Because Mr. Gibbs is talking about Classical Literature, it is a given that these texts have endured the test of time. They do move the soul. They do - in maybe mysterious ways- point us to God. Therefore this last step is more like an examination of conscience: what in me prevents me to be moved by these texts?

Interesting approach.

Wednesday, March 9, 2016

Literatura Latinoamericana y Leyendo a Macondo

La literatura latinoamericana no es mi favorita.No se por qué. Quizas la crudeza del lenguaje, la tristeza y desesperanza que muchas veces trasciende en las obras, o la primacia del sexo.. En fin.. No se.  No es que no me guste. Hay que reconocer la maestría de un Vargas Llosa ( aunque últimamente no lo trago por su cruzada contra la República Dominicana) o la genialidad de García Márquez.

En los últimos dos años he tratado de leer más literatura de los países latinos. Por aquello de llenar un hueco en mi educación. En fin que hasta escuché algunas de las charlas de este curso de la Universidad de Houston

Latin American History Through the Novel

Aqui está en Youtube

Pero no lo acabé. Mucho que leer y no mucho tiempo. Pero me introdujo a la prosa de Galeano y a un ensayo interesante de Carlos Fuentes. Algún día quizas lo retomaré. Es interesante ver Latinoamérica a través de los ojos de un no latino.

Mi nuevo proyecto es un menos ambicioso. El curso Leyendo Macondo, un esfuerzo colaborativo de varios profesores de la Universidad de Los Andes.

Aquí esta en Coursera. (El curso acaba el 17 de abril - no se si lo remueven de Coursera o lo dejan accesible).

En preparación o complemento, dos entrevistas a Garcia Márquez:


http://www.rtve.es/alacarta/videos/escritores-en-el-archivo-de-rtve/especial-dedicado-gabriel-garcia-marquez-1982/353148/


Y del curso de la Universidad de los Andes, una linea de tiempo de la vida del autor:


Friday, March 4, 2016

Lo que dice Garcia Marquez de leer literatura

"Debo ser un lector muy ingenuo, porque nunca he pensado que los novelistas quieran decir más de lo que dicen"

Y acerca de los cursos de literatura:
"un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. Cualquier otra pretensión no sirve para nada más que para asustar a los niños"

Leer el resto aqui

Sunday, January 17, 2016

¿Cómo se Aprende a Amar? Amando

Hoy te pregunté:" ¿Cómo se aprende a amar?"

"Amando" - me dijiste.

Simple. Aprendemos en la acción.

No es la primera vez que tú y yo tenemos esta conversación. Yo diría que la tenemos varias veces al año: cada vez que me siento inadecuada, o cada vez que miro hacia adentro y no me gusta lo que veo, cada vez que me enfrento a mis inseguridades, mis motivaciones imperfectas; cada vez que descubro que el centro de mi vida soy yo y nadie más.

Y no es la primera vez que siento tu voz en lo profundo de mis ser: "Se aprende a amar, amando"

La vida es escuela de amor. No los libros. No las ideas.

Pero todos vivimos y no todos aprendemos a amar. ¿Por qué?

-Porque no vivimos la vida conectados a la Fuente de Amor.
-Porque aunque todos queremos ser amados, amar-y amar bien- parece ir en contra de nuestro instinto.
-Porque tenemos miedo de no ser amados en la misma medida que amamos.
-Porque en el mismo centro de nuestras vidas está nuestro ego- desmesurado, grande- que no  deja lugar para otros.

Lo que no nos damos cuenta es que amor genera amor.
Lo que no me doy cuenta es que el amor genera amor.

Tuesday, May 27, 2014

Notes on Dominum et Vivificantem (Part 5 and Final)


  • Jesus is not with us as a visible human being, but he is present and active in the Church. This is possible through the H.S.
  • The "most complete sacramental expression of the departure of Christ through the mystery of the Cross and Resurrection is the Eucharist." It is through the Eucharist that the H.S. accomplishes that strengthening of the inner man (Eph 3:16). 
  • This giving of life promised by Jesus is accomplished through the Eucharist because the Spirit constantly draws from the wealth of Christ's redemption..
  • "The Church is the visible dispenser of the sacred signs (sacraments), while the H.S. is the invisible dispenser of the life they signify. Through the sacraments the Church accomplishes her salfivic mission to man.
The breadth of the divine life, the Holy Spirit, in its simplest and most common manner, expresses itself and makes itself felt in prayer.
'...if prayer is offered throughout the world, in the past, in the present and in the future, equally widespread is the presence and action of the Holy Spirit, who "breathes" prayer in the heart of man in all the endless range of the most varied situations and conditions... Many times, through the influence of the Spirit, prayer rises from the human heart in spite of prohibitions and persecutions and even official proclamations regarding the non-religious or even atheistic character of public life."
 "The Holy Spirit is the gift that comes into man's heart together with prayer. In prayer he manifests himself first of all and above all as the gift that "helps us in our weakness." 
The Holy Spirit enables us to pray but also guides our prayers from within. "Prayer through the power of the Holy Spirit becomes the ever more mature expression of the new man, who by means of this prayer participates in the divine life."

This following passage is encouraging for a member of a charismatic community
[In] recent years have been seeing a growth in the number of people who, in ever more widespread movements and groups, are giving first place to prayer and seeking in prayer a renewal of their spiritual life. This is a significant and comforting sign, for from this experience there is coming a real contribution to the revival of prayer among the faithful, who have been helped to gain a clearer idea of the Holy Spirit as he who inspires in hearts a profound yearning for holiness. In many individuals and many communities there is a growing awareness that, even with all the rapid progress of technological and scientific civilization, and despite the real conquests and goals attained, man is threatened, humanity is threatened. In the face of this danger, and indeed already experiencing the frightful reality of man's spiritual decadence, individuals and whole communities, guided as it were by an inner sense of faith, are seeking the strength to raise man up again, to save him from himself, from his own errors and mistakes that often make harmful his very conquests. And thus they are discovering prayer, in which the "Spirit who helps us in our weakness"manifests himself. In this way the times in which we are living are bringing the Holy Spirit closer to the many who are returning to prayer."
I wonder if the Pope was thinking of the Charismatic Renewal and charismatic communities when he wrote this.


  • The Pentecost that occurred in the Upper Room is not an event of the past, In a real sense, the Church is always in the Upper Room praying, together with Mary awaiting the coming of the H.S.
  For the Spirit is given to the Church in order that through his power the whole community of the People of God, however widely scattered and diverse, may persevere in hope: that hope in which "we have been saved."288 It is the eschatological hope, the hope of definitive fulfillment in God, the hope of the eternal Kingdom, that is brought about by participation in the life of the Trinity. The Holy Spirit, given to the Apostles as the Counselor, is the guardian and animator of this hope in the heart of the Church.

Monday, May 26, 2014

Notes on Dominum et Vivificantem (Part 4)

The Holy Spirit gives strength to the inner man


  • The Church gives forever witness to the resurrection. In the resurrection the H.S.  revealed itself as the giver of life. The church witness and help the H.S in this life giving mission.
  • The life of man in God is possible through the H.S
Under the influence of the Holy Spirit this inner, "spiritual," man matures and grows strong. Thanks to the divine self- communication, the human spirit which "knows the secrets of man" meets the "Spirit who searches everything, even the depths of God."252 In this Spirit, who is the eternal gift, the Triune God opens himself to man, to the human spirit. The hidden breath of the divine Spirit enables the human spirit to open in its turn before the saving and sanctifying self-opening of God. Through the gift of grace, which comes from the Holy Spirit, man enters a "new life," is brought into the supernatural reality of the divine life itself and becomes a "dwelling-place of the Holy Spirit," a living temple of God.253 For through the Holy Spirit, the Father and the Son come to him and take up their abode with him.254 In the communion of grace with the Trinity, man's "living area" is broadened and raised up to the supernatural level of divine life. Man lives in God and by God: he lives "according to the Spirit," and "sets his mind on the things of the Spirit."

  • This intimate relationship with God in the Spirit helps man to see himself in a new life, to fully realize what it means to be in the image and likeness of God. From Jesus Christ we learn this truth, but it is through the action of the Spirit in our lives that we put it into practice.
  • It is in this way that God transforms the world from within, from inside minds and hearts. 
The Holy Spirit-says the great Basil- "while simple in essence and manifold in his virtues...extends himself without undergoing any diminishing, is present in each subject capable of receiving him as if he were the only one, and gives grace which is sufficient for all."

  • 2Cor 3:17 "Where the Spirit of the Lord is, there is freedom" The H.S alone can ehlp us to free ourselves from the old and new things that determine our behavior (determinisms) because it guides to the knowledge of the "law of the Spirit" which in turn gives us life in Christ. Through life in Christ man discovers the "full measure of man's true freedom".

Also in the ordinary conditions of society, Christians, as witnesses to man's authentic dignity, by their obedience to the Holy Spirit contribute to the manifold "renewal of the face of the earth," working together with their brothers and sisters in order to achieve and put to good use everything that is good, noble and beautiful in the modern progress of civilization, culture, science, technology and the other areas of thought and human activity.264 They do this as disciples of Christ who-as the Council writes-"appointed Lord by his Resurrection...is now at work in the hearts of men through the power of his Spirit. He arouses not only a desire for the age to come but by that very fact, he animates, purifies and strengthens those noble longings too by which the human family strives to make its life more humane and to render the earth submissive to this goal."265 Thus they affirm still more strongly the greatness of man, made in the image and likeness of God, a greatness shown by the mystery of the Incarnation of the Son of God, who "in the fullness of time," by the power of the Holy Spirit, entered into history and manifested himself as true man, he who was begotten before every creature, "through whom are all things and through whom we exist"266


Wednesday, May 21, 2014

Notes on Dominum et Vivifacantem (part 3)

Why is the sin against the Holy Spirit unforgivable?
  • This blasphemy is not necessarily offending the H.S in words but rather," the refusal to accept the salvation which God offers to man through the H.S, working through the power of the cross."
  • "The blasphemy against the H.S. consists... in the radical refusal to accept forgiveness, of which he is the intimate giver and which presupposes the genuine conversion which he brings about in the conscience."
  • This blasphemy is not forgiven because "this non-forgiveness is linked ... to non repentance, ... to the radical refusal to be converted.... It is the the sin committed by the person who claims the right to persist in evil... and who rejects Redemption."
  • "In our time this attitude of mind and heart is perhaps reflected in the loss of the sense of sin" which at the same time is " a loss of the sense of God." 
  • The H.S, who leads the human conscience to know the truth about sin, also leads it to know the truth about the righteousness of Jesus Christ.
  • This last point is related to the idea of justification. This portion of the Catechism shed some light on it Justification
The greatest accomplishment of the H.S is the conception and birth of Jesus Christ. It is he who makes the hypostatic union (the union of the divine and human nature in Jesus Christ) possible. At the moment of Jesus' conception the communication of God with man, through the H.S. reaches its climax.

This encyclical was written when the Church was preparing to celebrate the Jubilee of the year 2000. The pope says in relation to this preparation 
The Church cannot prepare for the Jubilee in any other way than in the Holy Spirit. What was accomplished by the power of the Holy Spirit "in the fullness of time" can only through the Spirit's power now emerge from the memory of the Church.
All is accomplished through and by the power of the Spirit. He makes it possible for us:

  • to be adopted sons/ daughters
  • to have a new life as part of the family of God
  • to partake of the divine nature, our life becomes "permeated" with a divine, supernatural dimension.
  • to have access to the Father in the H.S.
Unfortunately this possibility of sharing in the divine life is met with opposition "in our human reality". 

To a certain degree this opposition comes from the contrasting natures of God and the world. Whether God is invisible, absolute spirit, perfect; man is, by nature, visible, material, and imperfect. This difference in nature doesn't necessarily means conflict, but sin raised them to an act of rebellion and conflict.

This tension between "openness to the action of the Holy Spirit and resistance and opposition to him, to his saving gift" is part of the psychological and ethical reality of every human being. We can also see this same tension manifest itself at a wider, external level in a society. We see this in the prevalent materialism which "radically excludes the presence and action of God, who is spirit in the world and above all in man... It does not accept God's existence, being a system that is essentially and systematically atheist."

Materialism:
  • is both a a theoretical system of thought and, in practical terms, a method of interpreting and evaluating facts, and of evaluating behavior.
  • is the core of Marxism.
  • sees reality as matter because matter is the only form of being.
  • sees religion as an idealistic illusion (because it deals with more than matter)
  • can be seen as a "systematic and logical development' of the opposition between the desires of the flesh and the desires of the spirit (as stated by St Paul)
  • accepts death as the definitive end of human existence ( we see "signs of death": euthanasia, wars, abortion, etc)
But in the midst of these signs of death we Christians are certain that
 the Spirit blows where he wills and that we possess "the first fruits of the Spirit," and that therefore even though we may be subjected to the sufferings of time that passes away, "we groan inwardly as we wait for...the redemption of our bodies,"244 or of all our human essence, which is bodily and spiritual. Yes, we groan, but in an expectation filled with unflagging hope, because it is precisely this human being that God has drawn near to, God who is Spirit. God the Father, "sending his own Son in the likeness of sinful flesh and for sin, he condemned sin in the flesh."245 At the culmination of the Paschal Mystery, the Son of God, made man and crucified for the sins of the world, appeared in the midst of his Apostles after the Resurrection, breathed on them and said, "Receive the Holy Spirit." This "breath" continues forever, for "the Spirit helps us in our weakness."246

Tuesday, May 20, 2014

Notes on Dominum et Vivificantem (Part 2)


  • At Pentecost the Holy Spirit is revealed in a new way. It is he who will continue the salvific work that has its roots in the cross.
  • The Holy Spirit "convinces concerning sin" - he becomes the light of consciences, that is, he makes man realize his own evil, and direct him to what is good.
  • In other words, conversion of the human heart is possible by the influence of the Holy Spirit because he leads to contrition, an indispensable condition for forgiveness.
  • We might think of conscience just at that "inner voice" that helps us distinguish between good and evil. In reality, conscience is the voice of God.
  • "Convincing concerning sin" under the influence of the Holy Spirit is accomplished through our conscience.
  • An upright, well formed, conscience call good, good and evil, evil.
  • The Holy Spirit searches the depth of the human soul revealing the "roots of sin are to be found in man's most inner being", in his inner imbalance, his contradictions, the contrary principles at work in him.
  • This constant struggle in the inner world of man is a "laborious effort."
  • This laborious effort marks the path to conversion, where the heart turns away from sin, feels remorse (sorrow for the evil committed), and through the action of the H.S. a person becomes open to forgiveness, to the remission of sin. Suffering has been transformed into salvific love.



Monday, May 19, 2014

Summer Learning Notes

Monday May 19th

  • Read a chapter of Edmund Campion Hero of God's Underground.
  • Read about the French Revolution on Trevor Cairns Monarchs and Revolutions.
  • Finish the first week of Kitchen Chemistry on Futurelearn.com.
  • Did an experiment on rising hot air (burning tea bags)
  • Explored density with an experiment on how hot water rises (see picture)
  • Watched episode 6 of When We Left the Earth, a documentary of U.S space missions.
  • Nico continued reading The Hobbit
    Hot water rises

The Need for the Holy Spirit: Notes on Reading Dominum et Vivificantem (Part 1)


Pentecost


In John 16:7 Jesus said
"... it is to your advantage that I go away, for if I don't go away, the Counselor will not come to you; but if I go away, I will send him to you. And when he comes, he will convince the world of sin and of righteousness and of judgement: of sin, because they do not believe me, of righteousness, because I go to the Father, and you will see me no more, of judgement, because the ruler of this world is judged."
 Sin in this context means


  • people did not believe Jesus
  • they did not recognize him
  • they rejected his mission and condemned him to death
Righteousness in this context means
  • the justice restored to Jesus by the Father when he grants him the glory of his Resurrection and Ascension
Judgement in this context means
  • the Spirit of Truth will show the guilt of the world in condemning Jesus to death
But, Jesus did not come to judge or condemn, but to save.

It is the Holy Spirit, sent by Jesus after his departure, that have the mission " to convince the world concerning sin." Jesus' words in the Gospel can be taken in a narrow sense- the context mentioned above- , what Jesus was intending to say to his disciples, in the upper room, at that particular point in time. It can be taken also in a broader sense, as to be applied to all humanity, for all time, because of the universal character of the Redemption won by Jesus.

The world in this context means (as expressed in Gaudium et Spes)
"... the world of men, the whole human family along with the sum of those realities in the midst of which it lives; that world which is the theater of man's history, and the heir of his energies, his tragedies and his triumphs; that world which the Christian sees as created and sustained by its Maker's love, fallen indeed into the bondage of sin, yet emancipated now by Christ, Who was crucified and rose again to break the strangle hold of personified evil, so that the world might be fashioned anew according to God's design and reach its fulfillment."

Christ prophecies of the coming of the Holy Spirit find its complete fulfillment on the day of Pentecost.

From the very beginning after Pentecost, it has been the mission of the Holy Spirit to "convince the world of sin." This convincing of sin  "  is linked inseparably with the witness to be borne to the Paschal Mystery: the mystery of the Crucified and Risen One. " ( DEV #31)

This convincing has as its purpose a call to conversion
Conversion requires convincing of sin; it includes the interior judgment of the conscience, and this, being a proof of the action of the Spirit of truth in man's inmost being, becomes at the same time a new beginning of the bestowal of grace and love: "Receive the Holy Spirit."118 Thus in this "convincing concerning sin" we discover a double gift: the gift of the truth of conscience and the gift of the certainty of redemption. The Spirit of truth is the Counselor.
This Spirit of Truth is the only one that can convince the world of the "ineffable truth" that, through his death, Jesus conquered death and brought us life. The Spirit searches not only the depth of man but the depth of God drawing "God's response to man's sin".

It is through the Holy Spirit that man can be "convinced" of the reality and depth of sin, but also it is through the Holy Spirit that we can be convinced of the reality and depth of the mystery of redemption.

Sin has its beginning in original sin, that first disobedience, man's will butting heads with God's will.


The Spirit of God is witness to the mutual love between the Father and the Son. The love from which creation came about. Furthermore, the Spirt is this love, it is " the eternal uncreated gift", the "source and the beginning of every giving of gifts."
To create means to call into existence from nothing: therefore, to create means to give existence. And if the visible world is created for man, therefore the world is given to man.131 And at the same time that same man in his own humanity receives as a gift a special "image and likeness" to God. This means not only rationality and freedom as constitutive properties of human nature, but also, from the very beginning, the capacity of having a personal relationship with God, as "I" and "you," and therefore the capacity of having a covenant, which will take place in God's salvific communication with man. Against the background of the "image and likeness" of God, "the gift of the Spirit" ultimately means a call to friendship, in which the transcendent "depths of God" become in some way opened to participation on the part of man. The Second Vatican Council teaches; "The invisible God out of the abundance of his love speaks to men as friends and lives among them, so that he may invite and take them into fellowship with himself.
In other words, the gift of the Holy Spirit is a call to friendship with God.

Man is in constant pressure to reject God

The analysis of sin in its original dimension indicates that, through the influence of the "father of lies," throughout the history of humanity there will be a constant pressure on man to reject God, even to the point of hating him: "Love of self to the point of contempt for God," as St. Augustine puts it.143 Man will be inclined to see in God primarily a limitation of himself, and not the source of his own freedom and the fullness of good. We see this confirmed in the modern age, when the atheistic ideologies seek to root out religion on the grounds that religion causes the radical "alienation" of man, as if man were dispossessed of his own humanity when, accepting the idea of God, he attributes to God what belongs to man, and exclusively to man! Hence a process of thought and historico-sociological practice in which the rejection of God has reached the point of declaring his "death." An absurdity, both in concept and expression! But the ideology of the "death of God" is more a threat to man, as the Second Vatican Council indicates when it analyzes the question of the "independence of earthly affairs" and writes: "For without the Creator the creature would disappear...when God is forgotten the creature itself grows unintelligible."144 The ideology of the "death of God" easily demonstrates in its effects that on the "theoretical and practical" levels it is the ideology of the "death of man."

Saturday, February 11, 2012

Escritores Católicos o Católicos que Escriben

 En los círculos católicos en que me desenvuelvo, Tolkien es famoso.También lo es Chesterton, Graham Greene, Evelyn Waugh, Flannery O'Connor, Walker Percy, Michael O'brien y otros que no me vienen a la mente. Un día se me ocurrió buscar si había algún escritor, vivo o muerto, que escribiera en español y que se pudiera comparar con estos famosos escritores ya citados.
Buscando en el internet, me crucé con estos nombres:


Juan Manuel de Prada
Jesus Sanchez Adalid
Pablo D'Ors

Pero más interesante aún me encontré con este post De Etiqueta . En el post, pero sobre todo en la vivaz discusión en los comentarios comentan en la necesidad de la etiqueta escritor católico. Hay quienes opinan que una etiqueta es innecesaria y hasta indeseable. Pero la idea que me dio que pensar es que los grandes escritores Católicos (vamos a dejar la etiqueta intacta por el momento) han surgido en países o culturas donde el Catolicismo es minoria, donde la lucha por mantener la fe, por ir contra corriente ha sido una lucha ardua. Inglaterra, por ejemplo. En España, donde todos son católicos ( o eran porque hay quien dice que España no es ya católica), la etiqueta no tiene sentido. Entonces alguien dijo que hay que hacer una distinción entre un católico que escribe y un escritor católico.

Claro que la(s) pregunta(s) de rigor es, ¿qué define a un escritor católico? ¿son sus temas? ¿su cosmovisión? ¿el hecho de que sus personajes recen el rosario? ¿la forma de ver la vida? ¿la forma de ver el arte?

Y aún una pregunta más seria, si el mundo en que vivimos hoy en día no es católico, ni siquiera cristiano, ¿veremos un resurgimiento de autores católicos? ¿tendrán aquellos autores modernos  que la posean el coraje de llevar su fe a corazón abierto?